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lunes, 21 de febrero de 2011

Z


Ayer vi "Z" de Costa-Gavras. Es una de esas películas que denuncian los totalitarismos de las dictaduras. En el momento de su realización (1969), la mirada de esta crítica se dirigía hacía los regímenes de Sudamérica y hoy, pueden apuntar a los países norteafricanos.
Todo en esta película es imprescindible, pero me quedo con el último fotograma que adjunto más arriba. En ella, vemos un tanque con un listado sobreimpresionado de actividades prohibidas una vez que la junta militar hace añicos la democracia. Por supuesto, no faltan la erradicación de la minifalda y los pelos largos.
La más sorprendente, en mi modesta opinión, es la segunda (comenzando desde arriba):
PROHIBIDO LAS MATEMÁTICAS MODERNAS
Qué honor vivir en esta lista junto a Sófocles, Dostoieski, Euripídes o Esquilo.
Está en francés porque la película está rodada en ese idioma aunque con dinero argelino. ¿Curioso, no le parece presidente Buteflika?.
Aquí dejo el magnífico final en V.O.

jueves, 13 de enero de 2011

Obsolescencia programada





Al final, resulta que somos un engranaje más de algo raro llamado "obsolescencia programada" que rige nuestro mercado de consumo. Con unos pocos minutos de este vídeo se entenderá al instante. La mayor parte de lo que nos rodea está diseñado y programado para fallar en un determinado momento. A partir de ese fallo, lo mejor es tirar el producto y comprar uno nuevo.

Está claro que eso es a lo que juega las grandes empresas de venta al público actual (Zara, Ikea,...). Puedes comprar un jersey Lacoste (a 60 € la pieza) y te durará 10 años o comprar 3 jerseys en Zara por el mismo precio, pero cada uno estará ajado antes de un trienio. Pero, ¿a quién no le gusta ir de compras y estrenar?

El mecanismo es sencillo y, por mucho que nos guste ir de outsiders, formamos y nos gusta formar parte de él. Lo terrible es que no es algo nuevo, tiene casi un siglo de vigencia y es ahora, ya sea por la conciencia ecológica o la crisis, que nos damos cuenta de nuestro papel titiritesco en esta comedia cotidiana que es el consumismo.

jueves, 6 de enero de 2011

La llave de Sarah

Volviendo a mis críticas cinematográficas. El pasado lunes fui a ver "La llave de Sarah" de Gilles Paquet-Brenner protagonizada por la atemporal (lo digo porque su rostro encaja bien en cualquier década de los siglos XX y XXI) Kristin Scott-Thomas.
Me encontré con otra películas más acerca del holocausto judío, pero esta vez desde un ángulo diferente. Se nos narra las vivencias de la joven Sarah que fue una de los más de 70.000 judíos franceses detenidos y enviados a los campos de exterminio nazis.
El argumento artículado en dos fases temporales nos remite al barrio parisino de Marais en julio de 1942 y en la actualidad. Ayer somos testigos del sometimiento de la nación francesa a los designios de Reich y en el hoy somos testigos de un trabajo de investigación periodístico sobre este tema por una reportera norteamericana. Se agradece que el director no recurra a la fácil estrategia de empitonar emocionalmente al espectador con los detalles de aquella pesadilla y nos lleve más hacía luz que se vislumbra al final de tunel.
¿Qué me gusta de esta película? Dos cosas:
1- Que se diga la verdad. Francia se sometió, como muchos otros países, al poder de la botas teutonas sin apenas oposición. Hay que recordad que todo regímen se mantiene con una gran red de colaboracionistas, y no sólo la voluntad de una persona. Y no importa si el centro de esa red está en Vichy, Berlin o Madrid. Involuntariamente, mi mente se va al franquismo que sobrevivió hasta la muerte del líder con la ayuda de mucha mucha gente. Y salimos de él de forma tan miserable como cualquier otra dictadura bananera.
2.- El toque francés. A pesar de ciertos atajos narrativos (que pueden alejar a algun espectador de la propuesta), el filme tiene es toque del país vecino caracterizado por un acabado que dota de credibilidad a la narración y, gran parte de ello, recae en una gran galería de secundario. Tengo especial aprecio por un ya veterano Niels Arestrup, el cual me parece cada día más inmenso en la recreación de personajes. No olvidaré que da cuero a, en mi humilde opinión, uno de los personajes del año, el líder mafioso corso Cesar Luciani de "El profeta".

En definitiva, una buena opción se se quiere ir al cine a ver un buen melodrama sin enormes pretensiones.

P.D. En el periódico del martes leo que ya no queda en Francia ninguna rue Pétain. El artículo no refleja ninguna polémica acerca de esta decisión que atañe a un héroe de la Gran Guerra cuyo papel posterior devoró su legado histórico.